Surf Trip Indonesia

Nos encanta el verano en Galicia..

Nos encanta el verano en Galicia, pero estábamos deseando quitarnos las marcas de moreno del cuello, los pies y las manos… y en nuestra cabeza solo resonaba una palabra: Indo-dream. Nos pusimos manos a la obra: buscamos vuelos, alojamientos, olas brutales… ¿pero cuál era el lugar perfecto? No teníamos ni idea. Había mil destinos espectaculares. No sabemos ni cómo ni por qué, pero llegó la llamada: un colega nos llamó desde —-, Indonesia, y nos aseguró que el sitio era increíble. Un mes más tarde estábamos allí, surfeando unas izquierdas más bonitas de lo que jamás habíamos soñado. El primer local que conocimos fue JonJon, un personaje que estaba al día de todo el reggae, funky y rock, y que además parecía descendiente de un piloto de rallies, porque el viaje de nueve horas con él fue de todo menos tranquilo. Después de tres aviones y un sinfín de horas de trayecto, a las 3 a.m. intentábamos dormir mientras solo nos venían flashes de todos los vídeos de Indonesia que habíamos visto. POR FIN. DESPUÉS DE TODO. ALLÍ ESTÁBAMOS… Mirando el reef cada vez que cogíamos una ola, deseando no caer en la parte seca.

Tabla de Contenidos

El día a día surfeando por Indonesia

Nuestro hostel estaba a diez minutos de la ola caminando, pero gracias al bueno de JonJon conseguimos unas motos baratísimas y las usamos para movernos a todos lados. Cada mañana arrancamos el día a las 5:30 a.m. Primero, chequeamos nuestra querida izquierda frente al hostel. Si no funcionaba, nos íbamos a uno de los mejores beach breaks que hemos surfeado que estaba a 15 minutos del hostel en moto. Casi siempre a las doce ya estábamos con nuestro nasi/mie goreng en la mesa. Después, aprovechamos para descansar (el libro estrella de este viaje fue El hombre en busca de sentido). Y sobre las 3 p.m. tocaba ver un atardecer idílico mientras surfeamos la izquierda, estuviese como estuviese. Llegamos a principios de septiembre y sabíamos que a mediados de octubre arrancaba la temporada de lluvias, así que había que exprimir cada día al máximo. Este ritmo duró poco: al décimo día me caí donde no debía, y eso significó estar ocho días fuera del agua. Al principio fue un drama; no sabíamos si me había roto la rodilla, y parecía que la herida necesitaba puntos.

El betadine chino me salvó de una infección tremenda.

Patri fue a buscar ayuda a una farmacia (no había otra opción). Solo recuerdo cuando volvió y me dijo: “La chica de la farmacia me miró con cara de sádica y riendo me hacía gestos de coser”. Así que decidí esperar, desinfectar como pudiera, y usar puntos de aproximación que no duraban ni una hora. El puto betadine chino me salvó de una infección tremenda. En esos días Patri me llevaba a todos los spots, con una bolsa de hielo, un libro y una cámara. Entre sesiones de surf o fotografía —según quién lo cuente— también aprovechamos para ir a mercados locales, pasar horas en la playa y charlar con la gente local.

Por fin llegaba el swell

Ah, y un día fuimos a hacernos un masaje con dos chicas indonesias más pequeñas que nosotras… nos quedamos flipadas con la fuerza que tenían. Después de esos días interminables llegó el momento clave: a dos días del swell más potente del viaje tenía que preparar mi rodilla y mi cabeza de nuevo. Envolvimos mi rodilla con vendas a modo de rodillera, y fui escoltada al agua por dos colegas mientras Patri grababa y vigilaba desde la orilla. Todo salió perfecto: pude coger mis primeras olas, y estábamos todos listos para lo que venía. Veinte días después de empezar el viaje, estábamos las dos en el agua, con cara de perro mojado, viendo el espectaculo. Mi rodilla no estaba al 100%, pero os aseguro que las pocas olas que pudimos coger fueron INDO-DREAM. Tras esos días espectaculares decidimos movernos, porque llevábamos casi un mes surfeando solo dos spots (eran demasiado buenos, imposible resistirse). Nos cambiamos a un hostel treinta minutos más al norte, con otra izquierda justo delante. Y sí, por si lo dudas, somos goofies las dos. La ola allí era más corta y fácil de acceder, así que a las 9 a.m., cuando despertaban todos los surf camps, ya había mucha gente en el agua. Además, con los monzones empezando en octubre, nuestros días se acortaban.

SPOILER: no encontramos nada.

Charlando con los locales, nos recomendaron tres spots a una o dos horas al norte. Un día cargamos la moto con todo lo necesario y salimos rumbo allí, pero la scooter tenía las ruedas lisas y casi una hora después tuvimos que volver porque el diluvio nos acechaba. Llegamos al hostel por los pelos. En el segundo intento alquilamos un coche, y esta vez llegamos, pero el viento saltó demasiado pronto. Así que a dos horas de nuestro hostel, decidimos explorar el interior de la isla para ver fauna local. SPOILER: no encontramos nada. Una hora más tarde nos atrapó uno de los monzones más salvajes que habíamos vivido, y en plena cuesta arriba de barro y baches hacia una montaña… obviamente, otra hora después estábamos buscando la manera de volver sin despeñarse.

Los últimos días en Indonesia.

Llegaron los últimos días. Por las tardes era casi imposible surfear, porque las tormentas descargaban rayos sobre el pico, mientras se formaba una izquierda perfecta. Nos dedicamos a recoger conchas y hacer collares como recuerdo. Algunas tardes también nos acompañaban unas bintangs y un toque de magia introspectiva, pero al amanecer volvíamos al agua como si nada hubiera pasado. En conclusión: hoy, 29/06/2025, estamos buscando billetes para volver a Indonesia. Nos vemos por allí.

Otro artículos relacionados

Costa da Morte: Guía Completa de 3-4 Días (con Base en Nemiña).

Surf Trip Indonesia

Tremendo viaje a indonesia que nose pegamos, los mejores momentos de nuestra vida

Aprender Surf de Cero: Guía Completa para Principiantes (2025)

Translate »